Ya lo cantaban los Eskorbuto: “este maldito país es una gran pocilga…”. Ya sabréis a cuál se referían: “Españaaaa”. Putísimo país donde se ilegalizan ideas. Y ya no es el discurso que algunos lo podrían calificar de victimista. No, no. Es así, y ya está. Ese país donde los cuatro poderes (ejecutivo, legislativo, judicial y el de los media) actúan como si fuera el mismo. Ese país donde la pandereta atrona en todos los oídos de sus “ciudadanos” y la caspa nubla su vista. Ese país de pasado y presente inquisitorial; el futuro que no sea así; en el que estamos conmigo o estamos contra mí. Ese maldito país que censura la voluntad manifestada en hechos por sus (a la fuerza) súbditos; ese maldito país que tortura en sus calabozos, plasmando tangiblemente la España Oscura; ese maldito país que obliga a algunos ser parte de ella, y eso “no es política”; ese maldito país en el que la llamada cultura política está menos arraigada que nunca…
Ese maldito país… Son las cinco de la mañana, y dicen que los de mi estado (lo podréis adivinar por la hora) nunca mentimos…
No me jodas que te fuiste para escribir.
Nos dejas en aquel estado deplorable y te pones a escribir, coño que nos fuimos al Dezi. Nos falto la voz humana y sensata que nos dijese NO.